Las caídas de ingresos llegan por caminos muy distintos. Un despido, un ERTE, una baja larga, una reducción de jornada para cuidar a un familiar, un cliente importante que se marcha, una separación. Ninguna familia está completamente a salvo de todas ellas. Todas, en cambio, pueden estar preparadas.
Prepararse tiene una ventaja enorme: las decisiones tomadas con calma son mejores que las tomadas con el agua al cuello. Por eso esta guía se divide en dos tiempos. El primero ocurre ahora, mientras todo va bien. El segundo, en las semanas posteriores a una caída, si llega.
Prepara un presupuesto de crisis
La herramienta central del plan es una segunda versión de tu presupuesto familiar que conserva solo lo esencial. Cumple dos funciones a la vez: te dice cuánto necesita el hogar como mínimo cada mes y deja decidido de antemano qué se recorta, sin tener que discutirlo en el peor momento.
Los Ortega lo hicieron una tarde de domingo. Esto salió:
| Categoría | Normal | Crisis |
|---|---|---|
| Hipoteca | 850 € | 850 € |
| Suministros | 230 € | 200 € |
| Alimentación | 650 € | 520 € |
| Transporte | 180 € | 120 € |
| Seguros | 110 € | 110 € |
| Hijos | 220 € | 120 € |
| Ocio, suscripciones y ropa | 370 € | 60 € |
| Irregulares | 350 € | 80 € |
| Ahorro e inversión | 560 € | 0 € |
| Total | 3.520 € | 2.060 € |
Casi 1.500 euros de diferencia. Ese margen, ya identificado, es la primera línea de defensa del hogar.
Calcula tus meses de autonomía
Los Ortega tienen 14.000 euros de liquidez. Si Javier perdiera su empleo, seguiría entrando la nómina de Marta, 1.500 euros, y él cobraría una prestación de unos 1.000. Con 2.500 euros de entrada y 2.060 de gasto en modo crisis, la familia seguiría siendo autosuficiente sin tocar sus ahorros. Si solo quedara la nómina de Marta, el déficit sería de 560 euros al mes y la liquidez daría para unos veinticinco meses.
Hacer este ejercicio con calma revela lo expuesto, o lo protegido, que está el hogar, y orienta el tamaño adecuado del fondo de emergencia.
Prestaciones, seguros y documentación
Buena parte de la preparación consiste en saber con qué apoyos cuentas. Comprueba cuánto tiempo has cotizado y estima tu prestación por desempleo con el simulador del SEPE. Averigua qué porcentaje del sueldo cubre una incapacidad temporal y si tu convenio colectivo lo complementa. Si trabajas por cuenta propia, revisa si cotizas por cese de actividad y en qué condiciones. Y mira si tu hipoteca o tus préstamos llevan asociado un seguro de protección de pagos, qué cubre exactamente y qué exclusiones tiene.
Ten también localizados los papeles que acelerarán cualquier trámite: contratos, últimas nóminas, informe de vida laboral, escrituras, condiciones de los préstamos y pólizas de seguros.
Y, en la medida de lo posible, reduce la exposición. Que todos los ingresos del hogar dependan de la misma empresa o del mismo sector concentra el riesgo. Las deudas caras pesan el doble cuando los ingresos bajan. Un currículum actualizado y una red profesional cuidada acortan cualquier búsqueda de empleo. Y prudencia con los nuevos gastos fijos altos cuando los ingresos actuales son inciertos.
Qué hacer la primera semana
Cuando los ingresos caen, el primer paso es hacer números con lo que hay: qué ingresos se mantienen, cuándo llegarán la prestación o la indemnización, cuánto queda en las cuentas. Inmediatamente después, activa el presupuesto de crisis, aunque confíes en que la situación será breve. Relajar un presupuesto resulta mucho más fácil que endurecerlo tarde, cuando la liquidez ya se ha consumido.
Pausa las aportaciones automáticas a inversiones y planes de pensiones y deja lo invertido donde está: vender en plena crisis suele significar vender barato. Y reserva la tarjeta de crédito para un uso de verdadero último recurso.
Qué hacer en las semanas siguientes
Solicita la prestación por desempleo dentro de plazo, que en España es por lo general de quince días hábiles desde la situación legal de desempleo; presentarla tarde puede costarte días de prestación. Revisa si tienes derecho a otros apoyos, como subsidios, el Ingreso Mínimo Vital, ayudas autonómicas o municipales o becas de comedor. Si tienes un seguro de protección de pagos, comunica el siniestro. Y revisa el finiquito y la indemnización; ante cualquier duda, un abogado laboralista o un sindicato pueden orientarte.
Si prevés dificultades con la hipoteca o los préstamos, habla con la entidad antes del primer impago. Las alternativas pueden incluir carencias temporales, ampliaciones de plazo o reestructuraciones, y para deudores hipotecarios de vivienda habitual en situación de vulnerabilidad existe además el Código de Buenas Prácticas bancarias, cuyos requisitos vigentes conviene consultar. Si el dinero no alcanza para todo, la guía cómo priorizar pagos cuando el dinero no alcanza propone un orden con criterio.
Errores frecuentes
Hay decisiones que, tomadas con prisa, convierten un problema temporal en uno duradero. Esperar a ver qué pasa antes de ajustar gastos consume cada mes una liquidez que luego falta. Recurrir a préstamos rápidos o a tarjetas de pago aplazado para mantener el nivel de vida añade costes muy altos a una situación ya frágil. Rescatar un plan de pensiones sin calcular su efecto fiscal puede salir caro, porque lo rescatado tributa como rendimiento del trabajo. Y ocultar la situación a la pareja o a la familia priva al hogar de decidir en equipo, justo cuando más falta hace.
El impacto personal
Perder ingresos golpea también la autoestima, la convivencia y el ambiente en casa. Hablar con los hijos en términos adecuados a su edad, mantener las rutinas y apoyarse en amigos, asociaciones, servicios sociales o profesionales de la salud mental forma parte del plan tanto como cualquier tabla.
Tener los números claros, aunque no sean buenos, suele traer alivio.
Cuando los ingresos se recuperan
Cuando los ingresos vuelvan, merece la pena resistir la tentación de regresar de golpe al presupuesto anterior. El orden más sensato es ponerse al día con los pagos pendientes, reconstruir después el fondo de emergencia y reanudar por último el ahorro y la inversión. Y aprovechar lo vivido para ajustar el tamaño del fondo a lo que realmente hizo falta.
Dudas habituales
¿Debo dejar de pagar la hipoteca si pierdo el empleo?
Habla antes con tu banco. El impago genera intereses de demora, puede llevarte a un fichero de morosidad y, en último término, abrir un procedimiento de ejecución. Negociar una carencia o una reestructuración a tiempo suele abrir mejores opciones.
Soy autónomo y mi facturación ha caído. ¿Por dónde empiezo?
Activa el presupuesto de crisis, aparta el dinero de los impuestos pendientes para que no se mezcle con el resto, revisa si puedes solicitar el cese de actividad y valora, si hace falta, aplazamientos con Hacienda o con la Seguridad Social.
Fuentes y lecturas recomendadas
Las cifras, los límites legales y los tipos de interés cambian con el tiempo, así que conviene consultar la versión más reciente de cada fuente. Datos y referencias revisados por última vez el 24 de octubre de 2026.
- Servicio Público de Empleo Estatal. Prestaciones por desempleo, requisitos y simulador.
- Seguridad Social. Incapacidad temporal, cese de actividad de autónomos e Ingreso Mínimo Vital.
- BOE, Código de Buenas Prácticas para deudores hipotecarios (Real Decreto-ley 6/2012 y modificaciones posteriores).
- Banco de España, Portal del Cliente Bancario. Guías sobre cuentas, préstamos, tarjetas y comisiones.
- Agencia Tributaria. Tributación del ahorro, planes de pensiones y vivienda.
- Finanzas para Todos, el Plan de Educación Financiera de la CNMV y el Banco de España.