Lucía Ortega tiene nueve años y quiere ser veterinaria. Su hermano Pablo, de cinco, cambia de vocación cada semana. Sus padres no saben qué estudiarán ni dónde, pero sí saben algo: dentro de una década, más o menos, llegará una etapa de gastos que conviene ver venir.
La economía de una familia con hijos se mueve por etapas. La llegada del bebé, la escuela infantil, el colegio, la adolescencia, los estudios superiores y, a veces, los primeros pasos como adultos. Cada etapa trae sus propios gastos, y planificarlos con tiempo permite afrontarlos sin deudas y sin renunciar a otros objetivos.
Gastos por etapas
Los importes varían enormemente según la ciudad, las decisiones educativas y el estilo de vida, y por eso las cifras medias que circulan en los medios rara vez sirven de mucho. Resulta más útil conocer qué tipo de gasto aparece en cada momento.
La llegada del bebé combina un gasto inicial alto en equipamiento, carrito, cuna, silla del coche, con gastos recurrentes de alimentación y pañales y, con frecuencia, una reducción temporal de ingresos por permisos o excedencias. Entre el primer y el tercer año, el gran protagonista es el cuidado: escuela infantil o alternativas, a las que se suma la ropa, que se queda pequeña a una velocidad asombrosa.
La etapa escolar trae comedor, libros, material, extraescolares, campamentos y la necesidad de cubrir el cuidado durante las vacaciones, con dos picos claros en septiembre y en verano. La adolescencia hace crecer de forma sostenida la ropa, el móvil, el ocio, el transporte, los viajes escolares y, en muchas casas, las clases de refuerzo. Los estudios superiores concentran varios años de gasto alto: matrícula, materiales, transporte y, si estudian fuera, alojamiento y manutención. Y el inicio de la vida adulta puede incluir, si la familia lo decide, ayuda para la emancipación, el carné de conducir o un primer coche.
Lo más práctico es construir vuestra propia tabla con precios reales de vuestro entorno: las escuelas infantiles del barrio, los precios públicos de matrícula de vuestra comunidad, lo que cuesta una habitación en la ciudad donde podrían estudiar.
Gastos recurrentes, irregulares y objetivos
Los gastos de los hijos se reparten en tres cajones. Los recurrentes, como el comedor, las actividades o la ropa, forman parte del presupuesto mensual. Los irregulares previsibles, como la vuelta al cole o el campamento de verano, viven en la reserva de gastos irregulares. Y los grandes objetivos futuros, los estudios universitarios o la ayuda para emanciparse, necesitan un plan de ahorro propio a largo plazo.
Ejemplo de cálculo
Los Ortega se han propuesto reunir 24.000 euros, en euros de hoy, para cuando Lucía cumpla dieciocho años, con la idea de cubrir parte de sus estudios y una posible estancia fuera de casa. Les quedan nueve años. La tabla compara su esfuerzo mensual con el que habrían necesitado si hubieran empezado el día que nació:
| Rentabilidad real supuesta | Empezando ahora (9 años) | Desde el nacimiento (18 años) |
|---|---|---|
| 0 %, dinero que solo compensa la inflación | ≈ 222 € | ≈ 111 € |
| 2 % | ≈ 203 € | ≈ 93 € |
| 4 % | ≈ 186 € | ≈ 77 € |
Nueve años de margen extra reducen el esfuerzo a menos de la mitad. Para Pablo, que tiene trece años por delante, los Ortega todavía están a tiempo de aprovecharlo. Las ayudas por hijo, el dinero que regalan los abuelos en los cumpleaños o una parte de las pagas extra pueden rebajar todavía más la aportación necesaria.
Dónde guardar el dinero
Para los gastos que llegarán en menos de tres o cinco años, la prioridad es la seguridad: cuentas remuneradas, depósitos, Letras del Tesoro. Para los que están a más de diez años vista, puede tener sentido una inversión diversificada con parte de renta variable, asumiendo su riesgo. Y a medida que se acerca la fecha, conviene reducir ese riesgo de forma progresiva, porque una caída fuerte del mercado tres años antes de la matrícula sería muy difícil de recuperar a tiempo. Antes de invertir, la guía antes de invertir por primera vez repasa las decisiones previas.
Otra cuestión es a nombre de quién ahorrar. El dinero puesto a nombre del menor pasa a ser suyo jurídicamente: los padres lo administran mientras sea menor de edad, y al cumplir dieciocho años podrá disponer de él libremente. Puede tener además implicaciones fiscales, por ejemplo en el Impuesto de Donaciones. Para la mayoría de familias, ahorrar a nombre de los padres con un objetivo bien identificado ofrece más flexibilidad. Si se trata de cantidades importantes, conviene consultar la normativa de la comunidad o a un asesor fiscal.
Orden de prioridades
Es natural querer darles a los hijos todas las oportunidades, y precisamente por eso conviene respetar un orden. Primero, un fondo de emergencia completo, que protege a toda la familia. Después, la eliminación de las deudas caras. Luego, el ahorro para la propia jubilación, al menos en una proporción mínima. Y, a continuación, el ahorro para los estudios.
Para estudiar existen becas, precios públicos y empleos a tiempo parcial. Para la jubilación, ninguna de esas ayudas.
Unos padres con su futuro encarrilado son, a largo plazo, el mejor apoyo que pueden tener unos hijos.
Ayudas y deducciones
Las ayudas familiares cambian con frecuencia, así que conviene comprobar cada año cuáles están vigentes. En el IRPF existen deducciones estatales relacionadas con la maternidad, la familia numerosa o la escuela infantil, además del mínimo por descendientes, que reduce los impuestos. Las comunidades autónomas añaden sus propias deducciones por nacimiento, gastos educativos o guardería, muy distintas de un territorio a otro. La Seguridad Social gestiona la prestación por nacimiento y cuidado de menor y, en determinadas situaciones, complementos para la infancia. Y existen becas de comedor, de libros y material, y las becas generales del Ministerio para estudios postobligatorios y universitarios. Algunas comunidades ofrecen además plazas gratuitas en escuelas infantiles para determinadas edades.
Un consejo práctico: anotad en el calendario las fechas de solicitud. Muchas ayudas se pierden simplemente por llegar tarde.
Educación financiera para los hijos
Planificar los gastos de los hijos también es una ocasión para educarles en el dinero. Una paga semanal o mensual acorde con la edad, una hucha con un objetivo concreto, la oportunidad de elegir entre dos planes de ocio con un presupuesto cerrado o una explicación sencilla de cómo funciona el presupuesto de casa enseñan mucho y se recuerdan durante años. El programa Finanzas para Todos ofrece materiales pensados para niños y adolescentes.
Revisión anual
La vuelta al cole es un buen momento para revisar el plan una vez al año: actualizar las estimaciones con la inflación, ajustar las aportaciones y reducir el riesgo de las inversiones a medida que se acerca cada objetivo. Y hablarlo en pareja, porque las expectativas sobre lo que se pagará a los hijos conviene acordarlas con tiempo, como proponemos en dinero en pareja.
Dudas habituales
¿Cuánto cuesta criar a un hijo en España?
Depende mucho de la ciudad, de la elección entre centros públicos, concertados o privados, del cuidado en la primera infancia y del estilo de vida. Existen estimaciones de organizaciones de consumidores y entidades sociales, y aun así resulta más útil construir una propia con precios reales del entorno.
¿Merece la pena abrir una cuenta a nombre de mi hijo?
Para pequeñas cantidades y para enseñarle a ahorrar, sí. Para importes grandes, conviene recordar que el dinero será jurídicamente suyo y podrá disponer de él libremente a los dieciocho años.
Fuentes y lecturas recomendadas
Las cifras, los límites legales y los tipos de interés cambian con el tiempo, así que conviene consultar la versión más reciente de cada fuente. Datos y referencias revisados por última vez el 24 de octubre de 2026.
- Agencia Tributaria. Tributación del ahorro, planes de pensiones y vivienda.
- Seguridad Social. Incapacidad temporal, cese de actividad de autónomos e Ingreso Mínimo Vital.
- Ministerio de Educación, becas y ayudas. Convocatorias y plazos.
- Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Precios públicos universitarios.
- Finanzas para Todos, el Plan de Educación Financiera de la CNMV y el Banco de España.